Los beneficios de la luz natural en el diseño de espacios de trabajo

En los últimos años la iluminación natural se ha convertido en una tendencia en el diseño de espacios de trabajo, algo que tiene bastante lógica. Según la Guía de Buenas Prácticas para el Ahorro de Energía en la Empresa (página 18), la luz representa más del 50% de la factura de electricidad en locales comerciales y el 10% en industrias, además de los efectos que tiene ésta en la salud de los trabajadores.

El diseño de los nuevos espacios de trabajo debe considerar la luz natural por sus múltiples ventajas. 

Al factor económico se le suma la productividad y el bienestar de los colaboradores como variables determinantes a la hora de diseñar una oficina corporativa. Ésto porque también tienen una alta incidencia en el fenómeno, basta con ver el siguiente cuadro comparativo para confirmarlo:

ILUMINACIÓN ARTIFICIAL 

ILUMINACIÓN NATURAL

Algunos estudios afirman que se compone de luz   visible y de radiaciones UV e infrarrojas (IR), que pueden ser dañinos para   la piel y los ojos. De hecho, está comprobado que genera fatiga visual y   causa desordenes en el metabolismo del cuerpo, afectando funciones vitales   del organismo.

Estimula la producción de melanina, pone en forma el sistema nervioso y activa las defensas, previniendo la adquisición de enfermedades.

Esto sin hablar de los efectos positivos en el estado de animo.

Un estudio de la Northwestern University, develó que las personas que laboran en espacios de trabajo iluminados artificialmente tienen mala calidad y eficiencia del sueño. Además, sufren de somnolencia durante el día.

Como lo sabes, el sueño es fundamental para   optimizar nuestro rendimiento mental.

El mismo estudio descubrió que las personas que  laboraban en oficinas iluminadas naturalmente dormían 46 minutos más y en  mejores condiciones  que aquellos que  lo hacían en espacios con luz artificial.

Genera una gran cantidad de calor, que produce en   el personal una sensación de somnolencia y cansancio que reduce su   productividad.

Si se controla bien, no produce ningún tipo de   calor que afecte la productividad. Apenas el necesario para tener una  temperatura adecuada en los puestos de trabajo.

Las personas suelen deprimirse y mostrar bajos   niveles de productividad cuando el clima está muy frío o no tienen acceso a   los rayos del sol y la luz natural.

Expertos afirman que los colaboradores que se desempeñan en espacios de trabajo con iluminación natural, presentan mayor bienestar y energía vital, lo que se traduce en un mejor índice de productividad.

En términos generales, la iluminación natural proporciona salud, bienestar anímico, aumenta la productividad y potencia el intelecto de los colaboradores; mientras que la luz artificial tiende a producir los efectos contrarios. De echo es posible que la luz artificial incida a tal punto que se podría llegar a reflejar en el desempeño laboral.

Recomendaciones y tips de diseño para obtener el máximo rendimiento de la iluminación natural

La iluminación natural es un factor que debe ser considerado en las etapas iniciales de diseño del edificio, teniendo en cuenta principalmente la orientación de la estructura en relación a la trayectoria del sol. Sin embargo, al parecer muchos ingenieros y diseñadores no le dieron al tema la importancia que se merece y optaron por omitirlo.

De otra parte, se tiene que el volumen de luz solar que ingresa efectivamente en los espacios de trabajo es cambiante en razón de la orientación del edificio, su tamaño y contexto, hora del día, clima y tipos de aberturas, entre muchas otras variables.

Por eso es necesario acudir a algunos recursos clave para optimizar el flujo de la luz solar al interior de la oficina. A saber:

  • Elimine las barreras y objetos que interceptan el paso de la luz natural a través de las ventanas, como las cortinas gruesas y de colores oscuros o los muebles muy grandes.
  • Si está pensando en el cambio de oficina considere que el nuevo espacio de trabajo tenga ventanas de vidrio de piso a techo. Lo ideal es que éstas permanezcan libres de obstáculos, pero si, en dado momento, necesita algo de privacidad, utilice persianas.
  • Procure que los paneles divisorios de las estaciones de trabajo sean bajos y ligeros.
  • Instale divisores vidriados transparentes en los despachos cerrados.
  • Instale en las ventanas dispositivos de control solar, que le permitan graduar la intensidad de la luz. De esa manera puede reducirla cuando es muy alta y evitar el estrés térmico, o intentar subirla cuando ha bajado demasiado.
  • Los pisos, paredes y cielo falso cercanos a las ventanas juegan un papel importante a la hora de reflejar la luz hacia el interior de las oficinas. Por eso deben ser de colores claros o brillantes.
  • Ubique todo el mobiliario de los espacios de trabajo de modo tal que no obstruya el paso de la luz. De hecho, puede pensar en muebles móviles para desplazarlos con facilidad a diferentes horas del día. El color de éstos también puede jugar un papel importante, por lo que los blancos o grises pueden ser de gran utilidad. En todo caso, defina este detalle con un asesor; no vaya y sea que termine dándole a su oficina la apariencia de un hospital.
  • Acomode cristales y espejos en puntos estratégicos para difuminar la luz y esparcirla al interior de la oficina.
  • Si es posible, instale un tragaluz o una ventana de techo.
  • Mantenga todo perfectamente organizado y limpio, pues el desorden y la suciedad inciden en la percepción de luminosidad.

Integrando bien los elementos de diseño es posible optimizar el uso de la luz natural en la oficina.

Además de aplicar los puntos anteriores, debe ubicar estratégicamente los puestos de trabajo, a fin de que les llegue iluminación natural la mayor parte del tiempo. Recuerde priorizar las áreas operativas sobre las demás.

No olvide que el objetivo de la iluminación natural es aprovechar bien la luz del día, a la vez que evitar la entrada directa de los rayos solares en las áreas de trabajo, regulando el brillo y el deslumbramiento. De lo contrario, puede generar un efecto contraproducente en la salud de los colaboradores e incluso en su productividad. Por eso, no puede dejar de utilizar sistemas como tabiques decorativos, pérgolas, o persianas.

Lo ideal es permitir el ingreso de la luz natural, pero protegiendo la salud de los colaboradores.

Dada la variabilidad de la iluminación natural, se recomienda complementar el sistema con luz artificial. En consecuencia, es necesario que instale sistemas de control para regular la intensidad de las lámparas de acuerdo a las necesidades de cada momento. Tampoco está de más que piense en la instalación de paneles solares para la alimentación energética de las luminarias (LED, por supuesto), especialmente en horas de la noche o en días nublados, donde la luz solar no sea la más fuerte.

Uno de los casos de éxito más importantes de América Latina, lo representan EMGESA Y CODENSA, filiales del Grupo italiano Enel, compañía que genera, distribuye y comercializa energía sostenible en más de 40 países. Mediante diferentes técnicas de ahorro y la adecuación de espacios de trabajo en los que se aprovecha al máximo la iluminación natural, han conseguido reducir el consumo de energía en sus oficinas en cerca del 50%.

Aunque en este caso sólo se hace alusión a los beneficios ambientales y económicos, es de suponer que con esa reducción tan drástica también hubo un aumento notable de la productividad al interior de la compañía.

El diseño de interiores tiene que empezar a considerar la iluminación natural como un elemento inamovible dentro de sus funciones. No sólo por el bien de la productividad de la empresa, sino para preservar la salud de los colaboradores y aportar un granito de arena en la conservación del medio ambiente.

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